🔬 Un equipo de la Universidad de Pensilvania convirtió células sanguíneas humanas en células que avanzaron hacia la línea espermática y las incubó en una pequeña bolsa cultivada sobre el riñón de ratones vivos. El trabajo, reportado en Cell Stem Cell, acerca el estudio del esperma humano en laboratorio, pero todavía no produce espermatozoides maduros.
El grupo reprogramó células humanas para generar células madre pluripotentes inducidas, capaces de adoptar otros destinos celulares. Después las guió hacia células embrionarias tempranas que dan origen a óvulos y esperma, y las mezcló con células no reproductivas de testículos de ratones en desarrollo.
En el nuevo paso, Kotaro Sasaki, Eoin Whelan y sus colegas trasplantaron esa mezcla a una zona del riñón de ratón que sostiene bien tejidos injertados. Allí, las células se organizaron solas en tubos parecidos a los de los testículos, donde se produce el esperma.
Seis meses después, las células humanas habían llegado a espermatogonias: células que pueden dar origen a espermatozoides maduros. El avance podría ayudar a estudiar fases tempranas del desarrollo del esperma humano y buscar causas de infertilidad masculina; alrededor del 40 % de los casos no tiene causa conocida.
✅ La promesa clínica sigue lejos. Whelan recalca que trabajan desde ciencia básica y que falta superar muchos obstáculos antes de crear espermatozoides humanos maduros en laboratorio. Además, usar gametos cultivados para tener bebés abre dudas éticas, entre ellas el riesgo de facilitar cambios genéticos en células reproductivas.
⚕️ No es consejo médico.



