🔬 Nuevas mediciones con los observatorios Chandra de NASA y XMM-Newton de la ESA sugieren que algunos brazos espirales de la Vía Láctea se extienden más lejos de lo calculado. El equipo midió ecos de rayos X de estallidos gamma y halló diferencias pequeñas, pero clave para dibujar nuestra galaxia.
La estructura espiral de la Vía Láctea se conoce desde 1850. Ahora, el equipo usó luz de rayos X que viajó desde tres estallidos gamma, rebotó en nubes de polvo dentro de los brazos galácticos y formó anillos de luz en expansión. Al medir esos anillos, el grupo ubicó con más precisión dónde se extienden los brazos.
Beatrice Vaia, autora principal, explicó que el método se apoya solo en geometría. Según el artículo, otras técnicas dependen de supuestos sobre cómo rota la Vía Láctea, algo más incierto en las regiones externas. El equipo analizó tres brazos: Perseo, Exterior y Exterior-Escudo-Centauro.
Las nuevas medidas apuntan a que los brazos Exterior y Exterior-Escudo-Centauro están cerca de un 10 % más lejos de lo estimado antes. El brazo más distante tendría unos 3 500 años luz de ancho. Incluir ese grosor ayudó a medir el alcance completo del brazo, no solo una nube de polvo aislada.
✅ Estos ajustes podrían llevar a revisar estimaciones sobre la masa, la rotación y la estructura general de la Vía Láctea. El límite es claro: los estallidos gamma útiles son raros y, en 25 años, solo han encontrado un puñado que sirve para este método. El trabajo fue publicado el 19 de junio en Astronomy & Astrophysics.



