🔬 Un estudio publicado el 3 de julio en Science Advances sugiere que Homo floresiensis, el hominino de un metro apodado «hobbit», no cazaba grandes presas en Flores. El equipo halló que las marcas en huesos de Stegodon se parecen a mordidas de dragón de Komodo, no a cortes con herramientas.
Hace decenas de miles de años, la isla indonesia de Flores reunía animales gigantes y especies enanas. Allí vivían dragones de Komodo de tres metros, cigüeñas y ratas de gran tamaño, el elefante miniatura Stegodon florensis insularis y H. floresiensis, que desapareció hace unos 50 000 años.
Cuando los hobbits se describieron hace más de 20 años en la cueva de Liang Bua, supuestas marcas de corte en huesos de elefante y restos quemados de otros animales llevaron a algunos investigadores a proponer que mataban presas grandes y controlaban el fuego. Elizabeth Grace Veatch, del National Museum of Natural History en Washington D. C., y sus colegas revisaron esa idea con más de 3 000 fragmentos de huesos de Stegodon, fechados entre 190 000 y 50 000 años.
El equipo también dio cabras a dragones de Komodo vivos y analizó con imagen 3D las marcas que dejaron sus dientes. Las huellas en cabras y Stegodon fueron similares, y no parecían cortes hechos con herramientas de piedra. Tampoco había impactos de puntas de lanza. En casi 7 000 fragmentos de roedores de la cueva, los investigadores no hallaron señales de quemado.
✅ Si H. floresiensis comía carne de elefante, el estudio apunta a que la obtenía de sobras dejadas por dragones de Komodo. El límite es claro: el trabajo reinterpreta marcas óseas y no prueba cuánta carne quedaba disponible; una experta externa recuerda que estos dragones suelen consumir casi todos los tejidos blandos y a veces solo dejan cerca del 12 % del cadáver.


