🔬 El rover Curiosity de NASA condujo unos 35 metros hacia una zona que parecía lisa en imágenes orbitales y desde lejos. Al llegar, las imágenes cercanas mostraron algo distinto: pequeños polígonos, vetas y laminación de pocos centímetros, rasgos que las cámaras no podían resolver desde la distancia.
El equipo había usado mapas orbitales con tonos y texturas distintas, más imágenes de Mastcam tomadas tras cada recorrido, para planear el avance. En el plan del lunes, Curiosity no pudo usar el DRT porque el área de trabajo era algo puntiaguda, pero APXS analizó el objetivo de roca “Rio Baker” y MAHLI lo documentó.
ChemCam investigó “Rica Aventura”, “Tabebuia” y “Lago Ranco”, además de tomar imágenes remotas del afloramiento en la base de la Cordillera. Mastcam miró dunas modernas con el mosaico “Tacaza” y posibles zonas de estacionamiento que parecían muy lisas.
El jueves, tras abrir las imágenes posteriores al recorrido, el equipo cambió el plan: más panoramas, mosaicos cercanos y observaciones de alta resolución. ChemCam apuntó a “Rio Chimore”, “Rio de Lava” y “Rio de Salta”; APXS examinó “Pampa Grande” e “Iquique Ridge”; MAHLI tomó vistas de detalle tipo lupa.
✅ Este caso muestra por qué un terreno marciano puede engañar desde lejos: los rasgos de pocos centímetros desaparecen en imágenes orbitales o de navegación. El límite es claro: NASA aún esperaba las imágenes de mayor resolución para revisar esos polígonos, vetas y capas. Aun así, el equipo señala que este terreno tiene mucho que contar sobre la historia geológica de Marte.



