🔬 El equipo de la Expedición 74 estudió el jueves cómo la ingravidez afecta el crecimiento del cartílago y el sistema digestivo en la Estación Espacial Internacional. NASA vincula estos ensayos con dos metas: proteger la salud de los tripulantes y mejorar los cuidados de pacientes en la Tierra.
En el módulo japonés Kibo, Jessica Meir y Chris Williams trabajaron con muestras de células de cartílago dentro de la Life Science Glovebox. Williams sacó las muestras de un congelador científico, las descongeló y Meir las nutrió antes de guardarlas en una incubadora. Según NASA, fabricar tejido cartilaginoso en el espacio podría orientar implantes capaces de autorrepararse en la Tierra y técnicas de forma física para vuelos largos.
La misma jornada, Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev usaron ultrasonido para escanear su abdomen tras el desayuno. El estudio busca datos en tiempo real sobre cómo la microgravedad cambia el flujo sanguíneo y la forma de los órganos digestivos después de comer. Meir y Sophie Adenot, de ESA, también usaron EchoFinder-2 para ver vasos sanguíneos mayores y órganos abdominales con ayuda de realidad aumentada e IA.
La agenda cerró con tareas para una caminata espacial: Adenot, Jack Hathaway, Meir y Williams revisaron manejo de trajes, pasos de presión en Quest, respuestas de emergencia y baterías de ion de litio. NASA anunciará quién saldrá el 30 de junio para reparar una articulación de muñeca del brazo robótico Canadarm2.
✅ Estos trabajos importan porque usan la EEI como laboratorio para probar cultivo de tejidos y vigilancia médica fuera de la gravedad terrestre. El límite es claro: el artículo describe ensayos en marcha y posibles usos, no resultados clínicos ya probados ni tratamientos listos para pacientes.
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