🔬 La tripulación de la Expedición 74 dedicó el martes su jornada científica a bordo de la Estación Espacial Internacional a la microbiología y la investigación humana. Procesaron muestras de bacterias que, en el espacio, muestran mayor resistencia a los antibióticos, un riesgo para la salud de los astronautas.
Algunas bacterias comunes resisten más a los antibióticos en el entorno espacial, lo que podría afectar la capacidad de un astronauta para combatir una infección. Los ingenieros de vuelo Jack Hathway, de NASA, y Sophie Adenot, de ESA, trabajaron con esos organismos en la Life Science Glovebox del módulo Kibo y en la zona de mantenimiento del módulo Harmony. Prepararon las muestras microbianas para extraer y analizar su ADN. Los datos ayudarán a entender cómo se adaptan los microbios a la microgravedad y a diseñar medidas que protejan tanto a las tripulaciones como a los pacientes en la Tierra.
Jessica Meir y Chris Williams, de NASA, cargaron en la esclusa de Kibo un desplegador con pequeños satélites CubeSat. El brazo robótico japonés lo apuntará lejos de la estación para soltar los satélites, del tamaño de una caja de zapatos, en órbita terrestre. Entre ellos viaja el Hokushin-1, que probará tecnologías de radiofrecuencia, propulsión y paneles solares.
Los cosmonautas de Roscosmos Sergey Kud-Sverchkov y Andrey Fedyaev midieron los efectos de la ingravidez en el cuerpo: uno usó un sensor acústico en el cuello para registrar la respiración; el otro, manguitos en brazo, muñeca y dedos para vigilar la presión arterial. Sergei Mikaev siguió con investigación en inteligencia artificial para mejorar la eficiencia de la tripulación.
Cuatro astronautas también enviaron un mensaje de felicitación a los nuevos integrantes de la misión Artemis III, anunciados desde el Centro Espacial Johnson, en Houston: el comandante Randy Bresnik (NASA), el piloto Luca Parmitano (ESA) y los especialistas Frank Rubio y Andre Douglas (NASA).
✅ Entender cómo las bacterias resisten antibióticos en órbita importa para misiones largas, donde tratar una infección es más difícil. La investigación también podría ayudar en la Tierra. El límite: es trabajo de rutina en curso, sin resultados publicados aún ni conclusiones definitivas sobre los mecanismos de adaptación.



