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🚀 Espacio: Rastrean «Loki», una galaxia devorada

2 min de lectura
18 de mayo de 2026
🚀 Espacio: Rastrean «Loki», una galaxia devorada

🔬 Astrónomos identificaron 20 estrellas muy antiguas y con muy pocos metales que orbitan de forma extraña cerca del disco de la Vía Láctea. Con su química, sus trayectorias y simulaciones, proponen que serían restos de una galaxia enana apodada «Loki», que se fusionó con nuestra galaxia hace más de 10 000 millones de años.

Las galaxias grandes no nacen completas: se van armando durante miles de millones de años al absorber sistemas más pequeños. En el nuevo estudio (publicado el 23 de marzo en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society), el equipo encontró estas 20 estrellas orbitando cerca del disco galáctico, donde “por lo general” dominan estrellas más jóvenes y ricas en metales.

El grupo partió de un catálogo existente de estrellas pobres en metales. Luego las observó con un espectrógrafo del telescopio Canada-France-Hawaii, para medir abundancias químicas, y usó datos del telescopio espacial Gaia para calcular distancias y órbitas. Las estrellas seguían trayectorias cerca del disco y dentro de 6 500 años luz del Sol. Algunas giraban en el mismo sentido que la rotación de la Vía Láctea y otras en sentido contrario, sin diferencias claras en su química.

Para explicar ese patrón, recurrieron a simulaciones: si la fusión ocurrió lo bastante temprano, cuando la Vía Láctea joven aún no había “asentado” un disco en rotación, una galaxia que cae podría dispersar estrellas en muchas direcciones. Con ese escenario, ubican el evento alrededor de 3 000 millones de años después del Big Bang y estiman una masa total de la galaxia de ~1,4 mil millones de masas solares. La bautizaron «Loki» por el dios nórdico “embaucador”.

✅ Reconstruir estas fusiones ayuda a entender la historia de la Vía Láctea y, según el autor principal Federico Sestito (Universidad de Hertfordshire), también la del universo. El límite clave: el trabajo usa una muestra pequeña (20 estrellas) porque cada una requiere alrededor de 4 horas de tiempo de telescopio, y el propio equipo dice que hacen falta más observaciones para confirmar el origen; también podría tratarse de una subestructura interna de la Vía Láctea.

Fuente: livescience.com


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