🔬 Una foto tomada por un astronauta capta tres lagos que comparten la frontera entre Nevada y California y, aun así, no se parecen en nada: uno azul intenso, dos verdosos. Difieren en forma, tamaño, salinidad y hasta en el bioma que ocupan, según la NASA.
El lago Tahoe, a la izquierda, es el mayor lago alpino de Estados Unidos: cubre unos 497 km² a 1 897 metros de altitud, en plena Sierra Nevada. Es el segundo más profundo del país (501 m) y luce un azul intenso. Nunca se congela, porque unas corrientes bajo la superficie mantienen el agua en movimiento.
Walker (en Nevada) y Mono (en California) quedan al sureste, en el desierto de la Gran Cuenca, a la sombra de lluvia de la cordillera. Son endorreicos: sin entrada ni salida, suben y bajan según la lluvia y la evaporación. Durante siglos la evaporación ha superado a las lluvias y los ha vuelto hipersalinos. Esa química, las aguas someras y varios microbios les dan su tono verdoso.
Mono ha bajado de nivel de forma más marcada, como delatan los anillos de antiguas orillas. Alberga algas fotosintéticas tolerantes a la sal y camarones de salmuera (Artemia) que se alimentan de ellas. En invierno caen los camarones y las algas florecen: el lago se tiñe de verde. En la imagen se ve un remolino de algas arrastradas por el viento.
✅ Ver tres lagos tan distintos y tan cerca es raro, y muestra cómo el relieve manda sobre el clima local: la misma cordillera que empapa Tahoe deja a sus vecinos en sequía. Un apunte de cautela: en 2010 la NASA anunció en Mono una bacteria capaz de alimentarse de arsénico, presentada como posible indicio para buscar vida fuera de la Tierra. El artículo se retractó en 2025 al detectarse fallos en los datos.



