🔬 Donald Trump firmó en octubre una orden que crea un grupo de trabajo sobre salud de las mujeres. También encarga una nueva división a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH). Un artículo de opinión en Nature plantea que avanzar exige más fondos del Congreso y cambios en los NIH.
La nueva unidad deberá alojarse en un instituto existente. Hay antecedentes: en 1993, el entonces presidente Bill Clinton firmó una ley que estableció una oficina dedicada a investigar la salud femenina. Dos años antes de esta nueva orden, el entonces presidente Joe Biden impulsó otra iniciativa y creó un grupo de trabajo. Pidió al Congreso 12 000 millones de dólares para este campo, pero esa partida quedó fuera del presupuesto final.
El artículo destaca un avance: la supervivencia a cinco años del cáncer de mama pasó del 76 % en 1975 al 94 % en 2023. Atribuye ese progreso al apoyo sostenido a la investigación. Ese cáncer recibe muchos más fondos de los NIH que otras enfermedades que afectan solo o en mayor proporción a las mujeres. La endometriosis, los fibromas uterinos, la menopausia y los cánceres de ovario y endometrio siguen entre los campos relegados.
El texto también señala que los estudios sobre biología y enfermedades humanas han usado modelos masculinos como base. Incluso cuando los ensayos clínicos incluyen mujeres, suelen excluir a quienes están embarazadas o amamantan. Los análisis por sexo siguen siendo escasos, y persisten vacíos sobre las diferencias entre sexos en migraña, enfermedades autoinmunes, alzhéimer y depresión.
✅ La orden podría impulsar este campo, pero el artículo sostiene que el respaldo presidencial debe acompañarse de fondos y cambios en los NIH. El antecedente de Biden muestra un límite concreto: pedir dinero al Congreso no asegura que llegue al presupuesto final.
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