🔬 National Museums Scotland y Christopher Rynn, antropólogo forense independiente del Reino Unido, reconstruyeron el rostro de un hombre de época romana. Murió entre 142 y 165 d. C., y lo decapitaron después. El trabajo pone cara a un entierro en Escocia cuyo significado sigue abierto.
El equipo recreó su rostro a partir del cráneo. El hombre tenía unos 50 años cuando murió y fue enterrado cerca del fuerte romano de Inveresk, al sureste de Edimburgo. Su esqueleto apunta a una vida activa: tenía una fractura nasal curada y abundante hueso nuevo en el codo derecho. Ese brazo apenas podía moverse.
Un análisis de isótopos —variantes de los elementos— en sus restos sugiere que creció en el sur de Gran Bretaña. John H. Reid, arqueólogo de Trimontium Trust ajeno a las excavaciones, señala otra posibilidad: la costa de los actuales Países Bajos. Esa región podía producir el mismo perfil isotópico.
Cuatro de los seis difuntos de época romana hallados en Inveresk habían sido decapitados. Según Reid, otros rasgos de la tumba indican que este hombre recibió un entierro digno, distinto del de los criminales ejecutados. Otros cuerpos decapitados del sur de Gran Bretaña podrían apuntar a un rito funerario compartido.
✅ El caso aporta pistas sobre quiénes vivían junto al ejército romano y cómo enterraban a sus muertos. El posible rito sureño sigue siendo una hipótesis. Aún se desconoce por qué decapitaron a este hombre después de morir.



