🔬 La psiquiatría de precisión busca elegir tratamientos con datos sobre genes, cerebro y conducta, además de los síntomas. Un reportaje de Nature examina estas vías para reducir el ensayo y error al tratar trastornos mentales. La promesa aún debe probar su utilidad en la consulta.
Hoy, los psiquiatras diagnostican y prescriben según los síntomas y la historia clínica. Pero dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener experiencias distintas y responder de forma diferente al mismo tratamiento. Los investigadores buscan dividir esos diagnósticos amplios en grupos que permitan elegir mejor las terapias.
Una vía usa teléfonos y sensores para estudiar el sueño, los movimientos o los patrones del habla. Estudios pequeños han encontrado vínculos entre estos datos y los síntomas de algunos trastornos. Falta acordar cómo usarlos en la consulta. Una revisión sistemática publicada este año encontró grandes diferencias entre dispositivos y métodos de análisis, lo que podría dificultar reproducir los resultados.
Otra vía estudia el cerebro. Helen Mayberg, neuróloga de la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai, en Nueva York, describe un estudio con 122 personas con depresión. El equipo las asignó al azar a 12 semanas de terapia cognitivo-conductual o de antidepresivos. Las resonancias mostraron patrones de conexión cerebral distintos según la respuesta a cada tratamiento. Esos patrones podrían ayudar a elegir una terapia, pero todavía están lejos de ser una prueba clínica rutinaria.
✅ Si estas herramientas prueban su utilidad, podrían ayudar a elegir tratamientos con menos intentos fallidos. Faltan estándares para los datos digitales, y las resonancias exigen tiempo y dinero. Los registros del teléfono también plantean riesgos para la privacidad.
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