🔬 Un equipo identificó cuatro regiones con funciones distintas en la ínsula humana al estudiar a 87 participantes con electrodos intracraneales. El trabajo, publicado en Nature, combinó estímulos eléctricos y registros cerebrales. Los resultados sugieren una vía para que los procesos cognitivos modulen el dolor y cómo percibimos nuestro cuerpo.
Los investigadores registraron la actividad eléctrica durante tareas y midieron cómo respondían distintas zonas a los estímulos. Situaron esas respuestas en un atlas de la estructura celular de la ínsula y trazaron las conexiones entre zonas.
En la parte posterior, la región dorsal procesó señales de dolor, temperatura y sensaciones organizadas según la parte del cuerpo. La región ventral recibió señales de varias partes del cuerpo. Una tercera zona, más anterior, se vinculó con sensaciones viscerales y estados de ansiedad.
El polo anterior casi no produjo sensaciones al estimularlo, pero se activó al detectar estímulos relevantes y cambiar el modo de actuar. Esta zona, conectada con la corteza prefrontal, ejerció una influencia fuerte y directa sobre otras regiones de la ínsula. En sentido contrario, recibió señales indirectas más débiles.
✅ Estas conexiones apuntan a una vía por la que los procesos cognitivos podrían modular el dolor y las sensaciones internas. El estudio reúne a 87 participantes con electrodos implantados, y los límites del atlas pueden diferir entre personas.
⚕️ No es consejo médico.



