🔬 La geóloga Gabriela Farfan, del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, estudia las señales químicas que quedan atrapadas en los minerales. Los corales guardan rastros del océano en sus capas de carbonato de calcio. Esos registros cuentan historias sobre su temperatura, el nivel del mar y episodios de estrés.
Su interés nació al visitar un pequeño museo de historia natural en Madison, Wisconsin, donde creció. Hoy es curadora de gemas y minerales del Smithsonian, en Washington D. C. Su especialidad es la biomineralización: cómo los organismos construyen esqueletos, corales, perlas y conchas.
Farfan estudia la estructura de los cristales y la química de los minerales. Usa espectroscopias de rayos X y Raman para explorar las señales atrapadas en las muestras. En los corales, esas huellas también permiten rastrear brotes de enfermedades. Para quienes visitan el museo, su mensaje es que las gemas son objetos de historia natural, como las plantas y los huesos.
✅ Leer esas señales ayuda a explorar el pasado del océano y cómo los organismos construyen sus estructuras minerales. El perfil describe este trabajo, pero no presenta cifras ni resultados de un estudio concreto.



