El equipo de Lucas Molleman, de la Universidad de Ámsterdam, estudió a 750 personas de Estados Unidos. Conocer las trampas de alguien del mismo partido favorecía elegir una respuesta falsa con mayor premio económico. El estudio sugiere que esa afinidad puede facilitar que el incumplimiento de reglas se propague.
El ensayo ocurrió una semana antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024, con cerca de la mitad de participantes demócratas y republicanos. Debían identificar el cuadrado más brillante de una fila de 100 tras ver pasar una estrella animada. El brillo máximo aparecía cerca del centro, pero elegir cuadrados más a la derecha daba más dinero. Después repitieron la tarea con datos sobre el partido y las respuestas de un participante anterior.
Sin pistas sociales, eligieron el extremo derecho, la opción mejor pagada, cerca del 23 % de las veces. La cifra subió a casi el 40 % al conocer que alguien del mismo partido había elegido esa opción. Saber que otra persona respetaba las reglas rara vez impulsaba a imitarlas. Algo más del 4 % de participantes llevó las trampas más lejos que la persona anterior.
El equipo creó una simulación con una réplica digital de cada participante y las agrupó de 100 en 100. En algunos escenarios, unos pocos individuos propensos a intensificar las trampas arrastraron a todo el grupo hacia mayores incumplimientos. Cuando el grupo conservaba la proporción de personas que siempre respetaban las reglas —cerca de una quinta parte—, las trampas quedaban en niveles intermedios.
✅ Los resultados sugieren que unos pocos pueden amplificar las trampas dentro de un grupo. El alcance es limitado: la vida real incluye castigos y normas sociales que pueden frenar esas conductas.



