🔬 Un equipo de botánicos recolectó cientos de semillas del último ejemplar silvestre de Dendroseris neriifolia, uno de los árboles más raros del mundo. Crece en un acantilado de la isla Robinson Crusoe, en Chile. Las semillas ya se conservan en el Banco de Semillas del Milenio de Kew, en Inglaterra.
D. neriifolia es nativo del archipiélago Juan Fernández, a 673 km de la costa chilena. Antes abundaba en las zonas bajas de Robinson Crusoe, pero la pérdida de hábitat, la erosión, las especies invasoras, el ganado, los incendios y la tala histórica lo empujaron al borde. Una expedición de 1980 halló siete árboles de hasta 5 metros; hoy queda uno solo, vigilado por guardaparques de CONAF.
Llegar hasta él es una odisea: la isla volcánica no tiene carreteras, así que hace falta un viaje de 4 horas y luego una escalada de 2. El árbol se aferra a la roca y se sostiene con cuerdas para no caer. Cada marzo, cuando maduran las semillas, los guardaparques trepan por el tronco y las atrapan en redes. Es la primera vez que el género Dendroseris —con sus 11 especies, todas en declive— guarda semillas en un banco.
En Kew, un análisis por rayos X mostró que 25 de las 29 semillas enviadas eran viables. Siete plántulas ya echan raíces. Si llegan a florecer, darán más semillas para almacenar y, con suerte, para devolver la especie a Chile.
✅ Guardar las semillas reparte el riesgo: si el último árbol muere, la especie no se pierde del todo. Pero los conservacionistas advierten límites. La planta puede autofecundarse, aunque con pocas ramas florales produce poca semilla, y persiste el temor a cuellos de botella genéticos y a la endogamia. Salvar las semillas no equivale, todavía, a salvar la especie en su hábitat.



