🔬 Un equipo con Hanns-Christoph Nägerl, de la Universidad de Innsbruck, halló indicios de «cuerdas de Bethe» en átomos ultrafríos. El hallazgo respalda una teoría de 1931 y ayuda a estudiar sistemas con muchas partículas. Las medidas apuntan a grupos de al menos seis átomos.
Las cuerdas de Bethe son grupos de partículas que se atraen y se desplazan juntas a lo largo de una línea. Otros experimentos habían detectado cuerdas pequeñas, una por una, en cristales magnéticos y circuitos cuánticos superconductores. Este equipo obtuvo indicios de muchas cuerdas de distintos tamaños a la vez. El estudio fue publicado en Nature Communications.
Los investigadores enfriaron decenas de miles de átomos de cesio hasta que compartieron un mismo estado cuántico. Después, usaron láseres para repartirlos entre miles de tubos estrechos, con hasta unas pocas decenas de átomos por fila. Un campo magnético permitió pasar de la repulsión entre átomos a la atracción. En estas filas, el gas evitó el colapso que ocurre en tres dimensiones.
El equipo liberó los átomos y midió cómo se expandía la nube. Dentro de los tubos, las cuerdas permanecían intactas; al liberarlas en tres dimensiones, se rompían y liberaban energía como movimiento. Las nubes tridimensionales se expandieron con unas tres veces la energía de las que seguían dentro de los tubos. Esa diferencia apuntó a grupos de al menos seis átomos. Las medidas también encajaron con un modelo que describe el gas como un fluido con cuerdas de distintos tamaños.
✅ El experimento ofrece una vía para estudiar cómo se comportan muchas partículas que interactúan entre sí. Los indicios son indirectos: el equipo no vio las cuerdas, y Nägerl advierte que encajar con una teoría no prueba que existan. Además, parecen durar poco: en los ensayos más fríos, el equipo perdió cerca del 40 % de los átomos.



