🔬 Don Juan Pond, en los valles secos de McMurdo, en la Antártida, contiene tanta sal de cloruro de calcio que no se congela aunque la región caiga a -58 °F (-50 °C). Con más del 40 % de salinidad, es uno de los cuerpos de agua más salados de la Tierra.
El estanque mide apenas 10 centímetros de profundidad y ocupa un área algo menor que seis campos de fútbol. Recibió su nombre por Donald Roe y John Hickey, dos pilotos de helicóptero de la Marina de EE. UU. que lo vieron durante una expedición de reconocimiento en 1961. En los valles secos hay otros lagos, pero ninguno alcanza su salinidad, así que pasan gran parte del año congelados.
La clave está en el cloruro de calcio. Esta sal baja el punto de congelación del agua al mantener separadas moléculas que, de otro modo, formarían cristales de hielo. Don Juan Pond, con 40 % de salinidad, supera al mar Muerto (34 %) y es 12 veces más salado que los océanos terrestres (3,5 %).
Los científicos lo estudian desde hace más de 60 años porque los valles secos recuerdan a Marte: frío extremo, aridez, muchas sales y posible agua. NASA señala que hay indicios de vida microbiana cerca del estanque, y quizá algunos organismos sobrevivan en la salmuera. El origen del agua sigue abierto: un estudio de 2013 propuso humedad atrapada por sales del suelo; otro de 2017 defendió un sistema profundo de agua subterránea.
✅ Este lago importa porque ayuda a pensar cómo podrían verse ambientes salados extremos en Marte. Pero el límite es claro: el origen del agua aún se debate, y el artículo habla de posibilidad de vida en salmuera, no de una prueba directa de vida marciana.
Fuente: livescience.com



