🔬 Un equipo que publica en Nature modeló el cuello de seis vertebrados extintos con ensayos en diez esturiones. Sus resultados sugieren que separar la cabeza de los hombros no aumentó cuánto podían moverla. Esto cuestiona la idea de que el cuello surgió para dar más libertad a la cabeza.
Los investigadores doblaron y retorcieron las columnas de esturiones, cuya estructura se parece a la de esos animales extintos. Midieron cuánto resistían y aplicaron esos valores a las medidas fósiles. La columna completa resultó mucho más rígida que la notocorda aislada, el tejido blando que dominaba su estructura.
El modelo estima que la mayoría de los animales estudiados podía mover la cabeza menos de 6° hacia los lados y menos de 3° hacia arriba. Girarla sobre el eje del cuello habría sido imposible o muy limitado. Separar el cráneo de los hombros no coincidió con un aumento del movimiento estimado.
La gran excepción fue Whatcheeria: el modelo le atribuye hasta 32° hacia los lados y 12° hacia arriba. Su cuello, mucho más largo, alcanzaba el 89 % de la longitud del cráneo. Esa longitud ayuda a explicar por qué podía doblarse más que los demás.
✅ Los autores proponen que la cabeza se separó de los hombros por las nuevas demandas de las extremidades delanteras. El cuello móvil habría llegado después. El límite: extrapolan desde esturiones con diferencias anatómicas respecto a los animales extintos.



