🔬 El equipo de CHIME detectó el tenue brillo del hidrógeno cuando el universo tenía 5 000 millones de años. Con 94 noches de datos de 2019, pudo rastrearlo sin recurrir a mapas de galaxias de otros telescopios. El hallazgo abre otra vía para estudiar la energía oscura.
CHIME fue diseñado para estudiar la energía oscura, que impulsa la expansión acelerada del universo. El hidrógeno sirve como rastro de cómo se reparte la materia en el espacio. Antes, el equipo necesitaba combinar sus datos con mapas de galaxias de otros telescopios. Ahora, CHIME ha mostrado que puede mapear ese brillo por sí solo.
Los datos sugieren que cerca del 2 % del hidrógeno estaba en forma atómica neutra en aquella época. Ese valor concuerda, en términos generales, con otras medidas. Medir cómo se reparte y agrupa ese hidrógeno ofrece otra forma de comprobar cómo nacen y evolucionan las galaxias.
El análisis usó una pequeña parte de los datos disponibles. CHIME ya ha reunido siete años de registros. El equipo espera usarlos para rastrear el hidrógeno hasta 3 000 millones de años después del Big Bang. Los resultados aparecen en dos artículos publicados en The Astrophysical Journal.
✅ Esta técnica ofrece una vía más rápida y menos costosa para investigar la energía oscura. El límite: detectar el hidrógeno no resuelve aún qué es esa fuerza misteriosa. Llegar a épocas más tempranas sigue siendo una meta del equipo.



