🔬 Un equipo con investigadores de la Universidad de Warwick halló indicios de un planeta formado con material expulsado por una estrella moribunda. Orbita la enana blanca HS 0209+0832, a unos 790 años luz. El hallazgo sugiere que algunos sistemas pueden formar nuevos mundos tras la muerte de su estrella.
La pista está en la atmósfera de la enana blanca: contiene abundante zinc, cobre y, sobre todo, niobio. Los niveles descritos rondan las 1 000 veces los del Sol. El equipo vincula ese patrón con el «proceso s», una reacción nuclear que produce elementos pesados dentro de estrellas gigantes rojas. Según los autores, esa huella química apunta a un planeta nacido del material que expulsó la estrella y que ahora pierde materia hacia ella.
El equipo también estudió el sistema con TESS, el telescopio espacial de la NASA que busca planetas mediante caídas del brillo estelar. Los datos apuntan a un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter, con una órbita de unos 4,4 días terrestres. Según el estudio, la intensa radiación de la enana blanca acabará evaporando su atmósfera.
Para formar ese mundo, los restos estelares habrían tenido que reunirse en un disco. Los investigadores proponen que una estrella compañera pudo retener el material expulsado y ayudar a formar ese disco. El trabajo, publicado en Nature Astronomy, presenta el caso como el primer planeta de segunda generación descubierto alrededor de una enana blanca.
✅ Esa huella química podría ayudar a buscar otros mundos nacidos de restos estelares. El hallazgo también plantea preguntas sobre el futuro del Sol, que dejará una enana blanca dentro de unos 6 000 millones de años. El origen propuesto se infiere de los datos, y el papel de una estrella compañera sigue siendo una hipótesis.



