🔬 Pedro Luque-Escamilla, de la Universidad de Jaén, y su colega Josep Martí identificaron un posible microblázar en la Vía Láctea. El objeto, IRAS 18293−0941, parece lanzar un chorro hacia la Tierra. Podría ayudar a explicar el origen de partículas con energías extremas en una zona cercana.
Los microcuásares contienen un agujero negro pequeño que devora una estrella grande y lanza dos chorros de material. Si uno apunta hacia la Tierra, el objeto es un microblázar. Sus cambios pueden ocurrir en días o semanas; en un blázar supermasivo, tardarían miles de años.
El equipo encontró el candidato en un catálogo de 1983 y lo comparó con datos de radiotelescopios actuales. Vio una fuente pequeña y muy brillante, con luz adicional hacia un solo lado: un rasgo propio de los blázares. Datos de tres observatorios terrestres y espaciales situaron el objeto dentro de nuestra galaxia. El trabajo aparecerá en Astronomy & Astrophysics.
Cerca del candidato hay partículas con energías 100 veces superiores a las que puede generar el Gran Colisionador de Hadrones. Los autores proponen que el chorro opuesto, invisible desde la Tierra, golpea una nube de materia y acelera esas partículas.
✅ Este candidato permitiría estudiar en plazos cortos procesos que tardan miles de años en los blázares supermasivos. El vínculo con las partículas extremas sigue siendo una hipótesis: el equipo busca más datos de esa zona para ponerla a prueba.



