🔬 ¿Sienten los animales placer ante el dolor ajeno, una emoción llamada schadenfreude? Varios expertos consultados por Live Science lo consideran poco probable, aunque el tema apenas se ha estudiado. Sus gestos no bastan para distinguir esa emoción de otras posibles respuestas, como buscar atención.
En 2023, la loro gris africana Jack se volvió viral por imitar las toses del padre de su dueña. Parecía disfrutar del sufrimiento de ese hombre, pero también podría haber buscado atención. Un gesto que interpretamos como burla no permite saber qué siente el animal.
Zachary Silver, del Occidental College de Los Ángeles, explica que los investigadores examinan conductas, señales cerebrales y actividad hormonal. Esas pistas permiten inferir emociones positivas o negativas, pero cuesta precisar cuáles sin palabras. Según Silver, sentir schadenfreude requiere entender los estados emocionales propios y ajenos, una capacidad vinculada con la «teoría de la mente». Los perros podrían atribuir estados mentales a otros, aunque de forma rudimentaria y en contextos muy concretos.
David Stahlman, de la Universidad de Mary Washington, duda que los animales reconozcan sus propias emociones; otros investigadores discrepan. Si existiera esa capacidad, sospecha que podría hallarse en grandes simios muy sociales, como chimpancés y bonobos. Kaeli Swift, de la Universidad de Washington, destaca estudios sobre algunos córvidos que apuntan a reconocimiento emocional, sentido de equidad y teoría de la mente. Sin embargo, esos trabajos no permiten atribuirles una emoción tan compleja como la schadenfreude.
✅ Una aparente burla animal admite otras lecturas: Jack podría haber imitado toses para recibir atención. La escasez de estudios específicos y los límites para identificar emociones impiden dar una respuesta definitiva.



