🔬 El 3 de octubre de 1942, Alemania logró el primer lanzamiento de prueba exitoso de un misil balístico: el V-2. El cohete, diseñado por Wernher von Braun, alcanzó 84,5 kilómetros de altura. Su legado une los orígenes de la era espacial con el terror nazi y miles de muertes.
El misil, cuyo nombre oficial era Aggregat 4, despegó desde Peenemünde y alcanzó un objetivo a 190 kilómetros de distancia. Medía 14 metros y podía transportar una carga explosiva de 1 000 kilogramos hasta objetivos situados a 320 kilómetros. Su velocidad llegaba a 5 470 kilómetros por hora.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis lanzaron más de 3 000 V-2, sobre todo contra Londres y Amberes. Según el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian, los impactos en zonas pobladas mataron a unas 5 000 personas. Otros 10 000–20 000 prisioneros murieron en campos de las SS vinculados a la fabricación del misil. Murieron más personas al producirlo que por sus impactos.
Von Braun, miembro del Partido Nazi y oficial subalterno de las SS, llegó a Estados Unidos tras la guerra mediante el proyecto Paperclip. Lo acompañaron más de 100 integrantes de su equipo. El grupo trabajó en misiles balísticos y después ayudó a lanzar Explorer I, el primer satélite estadounidense. En 1960, su división pasó a la NASA y encabezó el desarrollo de los cohetes Saturn, que llevaron estadounidenses a la Luna en 1969.
✅ El V-2 ayuda a entender cómo la tecnología bélica alimentó la era espacial, con un enorme costo humano. El alcance de aquella prueba tuvo un límite: quedó por debajo de la línea de Kármán, situada a 100 kilómetros de altura.



