🔬 El desierto de Atacama, en Chile, luce flores en unos 17 000 km² tras las lluvias asociadas a un intenso El Niño. Según la Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF), es el despliegue más extenso desde 1997. El agua despertó millones de semillas y bulbos bajo tierra.
Atacama suele recibir apenas 15 milímetros de lluvia al año. Entre julio y agosto, algunas zonas de Chile superaron los 190 milímetros, con registros que no se veían desde los años cincuenta. Las lluvias también dejaron inundaciones en algunas áreas del país.
El fenómeno, conocido como «desierto florido», reúne más de 200 especies de plantas, según CONAF. Manchas moradas, rosadas, blancas, rojas y amarillas cubren laderas y llanuras que durante buena parte del año parecen casi sin vida. Las semillas y los bulbos pueden permanecer dormidos bajo tierra durante años, hasta que llega el agua.
✅ El desierto florido muestra cómo las lluvias poco habituales pueden transformar uno de los lugares más secos de la Tierra. El despliegue es pasajero: muchas flores desaparecerán al terminar la primavera austral y dejarán semillas y bulbos a la espera de nuevas lluvias.


