🔬 El equipo de Allison Christy, del Centro Glenn de la NASA, mezcló plástico con polvo lunar y marciano simulado. Las pruebas sugieren que el polvo refuerza el material y facilita procesarlo. Podría servir para fabricar herramientas en futuras misiones y reducir los suministros enviados desde la Tierra.
El plástico es biodegradable y podría producirse mediante bacterias alimentadas con residuos de la tripulación o dióxido de carbono. El material podría fabricarse en la Luna o Marte, lo que permitiría llevar menos carga y reducir los costos de lanzamiento.
El equipo ajustó las propiedades del material al cambiar los tipos y las cantidades de polvo añadido. Entre los posibles usos dentro de futuros hábitats están los soportes estructurales, las llaves de tuercas y las sillas. Las imágenes al microscopio revelan cristales con aspecto de caleidoscopio: la muestra con polvo lunar simulado aparece gris; la marciana, rojiza.
El material ya pasa por pruebas de temperaturas extremas en una instalación de Glenn que simula el entorno lunar. También está previsto enviar varias muestras en la misión MISSE-23 para exponerlas a las condiciones del exterior de la Estación Espacial Internacional.
✅ Fabricar y reparar equipos con recursos locales podría reducir la necesidad de reabastecer futuras bases. Las pruebas descritas usaron polvo simulado; el equipo aún evalúa si el material puede resistir los entornos exteriores de la Luna o Marte.



