🔬 El escritor Sam Kean repasa por qué la tumba de Gengis Kan sigue sin encontrarse casi 800 años después de su muerte. Una búsqueda con imágenes de satélite permitió localizar 55 sitios arqueológicos, pero ninguno reveló su sepultura. El misterio obliga a separar los hallazgos de las leyendas.
Gengis Kan murió en 1227. En un extracto de su libro The Museum of Lost Things, Kean señala como principal candidato al monte Burkhan Khaldun, en Mongolia. El gobernante nació cerca, buscó refugio allí y había expresado que sería un lugar ideal para su sepultura. Otros gobernantes mongoles prohibieron después acercarse a la zona y establecieron una guardia que la custodió durante siglos.
Las leyendas cuentan que sus soldados mataron a quienes encontraron durante el cortejo fúnebre para ocultar el destino. También hablan de desviar un río o hacer pasar mil caballos sobre la tumba para borrar sus huellas. El texto advierte que no sabemos cuánto hay de cierto. Al secreto se suman obstáculos reales para explorar la montaña: pocos caminos, vegetación espesa, crecidas repentinas y temperaturas extremas.
En 2010, un grupo de arqueólogos publicó imágenes de satélite de la región y pidió ayuda para buscar posibles tumbas. Unos 10 000 voluntarios dedicaron cerca de 30 000 horas a revisar 5 950 kilómetros cuadrados. Marcaron más de cien puntos de interés; algunos resultaron inaccesibles. Entre los demás aparecieron 55 sitios arqueológicos, incluidos megalitos, túmulos de la Edad del Bronce y una ciudad antigua. Ninguno aportó rastros de Gengis Kan.
✅ El proyecto permitió localizar restos arqueológicos más allá de la tumba que buscaba. Su resultado no confirma dónde fue enterrado Gengis Kan ni cuánto hay de cierto en las leyendas.

