🔬 Echar cal a los campos para reducir la acidez del suelo se considera una fuente de CO₂. Un análisis de Suhrhoff y su equipo, publicado en Nature, sugiere lo contrario. En la cuenca del Misisipi, la mayor de Norteamérica, el encalado ha funcionado en conjunto como sumidero neto de carbono atmosférico.
Cada año se aplican más de 30 millones de toneladas de cal agrícola en los cultivos de EE. UU. La cal contiene sobre todo carbonatos de calcio y magnesio. El objetivo es mantener el pH del suelo en el punto óptimo para que crezcan las plantas.
El IPCC trata esta práctica como fuente de gases de efecto invernadero. ¿El motivo? La cal aporta alcalinidad, y la reacción química con la que neutraliza los ácidos fuertes del suelo también libera CO₂.
El equipo de Suhrhoff analizó a fondo la química del agua en toda la cuenca del Misisipi. Su conclusión: en conjunto, la cal ha sido un sumidero considerable de CO₂ atmosférico, no una fuente. G. Philip Robertson y Stephen K. Hamilton, de la Universidad Estatal de Michigan, comentan el trabajo en la sección News & Views de la revista. Para ellos, el hallazgo convierte el encalado, en la práctica, en una estrategia para reducir el CO₂.
✅ El resultado cuestiona que una práctica agrícola tan extendida deba contarse como emisión, que es como la trata hoy el IPCC. El límite: el análisis se centra en una sola cuenca fluvial. El texto disponible no detalla cuánto carbono se captura ni si el patrón se repite en otras regiones o suelos.

