🔬 Arqueólogos del Servicio Regional de Arqueología de Île-de-France encontraron, en el patio del Hôtel-Dieu de París, junto a Notre-Dame, un muro celta de 20 metros con huellas de un incendio violento. Es la primera prueba material de Lutecia, el poblado galo que Julio César intentó conquistar en el 52 a. C.
¿Por qué nadie lo había encontrado? En el siglo I a. C., Lutecia era un «oppidum», un asentamiento celta fortificado y capital de los parisios, una tribu que vivía a orillas del Sena. Durante las guerras de las Galias (58–50 a. C.), César venció en la batalla de Lutecia. Pero los galos quemaron su propia ciudad y cortaron los puentes para que no cayera en manos romanas. Por eso el fuerte nunca había aparecido.
La excavación empezó en febrero en la Île de la Cité, la pequeña isla en medio del Sena. El equipo halló un muro de piedra y madera típico de los fuertes celtas. «Su arquitectura, con grandes bloques y un sistema de vigas entrelazadas, nos hizo pensar enseguida en un muro de tradición gala», explicó Dorothée Chaoui-Derieux, conservadora jefe de patrimonio del servicio.
Un paramento calcinado, semillas quemadas y un edificio de madera incendiado junto al muro apuntan a un gran fuego. Las primeras pruebas de carbono 14 sitúan la madera entre el 200 y el 10 a. C. Al pie del muro apareció, además, una punta de lanza gala.
✅ El hallazgo respalda que Lutecia se centraba en la isla y que sus habitantes la quemaron, tal como narró César. «Durante siglos se ha debatido dónde estaba Lutecia. Hoy, con este muro y su contexto, quizá tengamos la clave del misterio», dijo Stéphane Deschamps, conservador regional de arqueología. El límite: las fechas son preliminares y el rango abarca casi dos siglos. Además, el fuego dejó los restos tan frágiles que no podrán conservarse enteros; el equipo creará una réplica con fotogrametría 3D.

