🔬 Un cometa o asteroide de unos 10–20 metros, del tamaño de una ballena jorobada, chocó contra la Luna entre abril y mayo de 2024. El Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA fotografió la superficie antes y después del impacto. El cráter resultante, bautizado McGetchin, mide lo que dos campos de fútbol.
El LRO vigila la Luna cada mes, y esa rutina permitió comparar imágenes previas y posteriores al choque. El nombre homenajea a McGetchin, científico lunar de la era Apolo. Según la NASA, cráteres de este tamaño solo se esperan una vez cada 132 años.
Las imágenes térmicas tomadas después revelaron algo más: una gran mancha fría rodea el cráter, que aparece cálido. La NASA lo explica así: los impactos esponjan el sedimento suelto de la superficie, llamado regolito. Al quedar menos denso, ese material retiene peor el calor. El golpe alteró, por tanto, una zona mucho mayor que el cráter visible.
✅ Este impacto ayudará a entender cómo los choques moldean la superficie lunar y cómo cambia con el tiempo. El límite: la fuente es la imagen astronómica del día (APOD) de la NASA, sin detalles del análisis térmico ni cifras del área afectada. Y deja un recordatorio para agradecer la atmósfera de la Tierra.



