🔬 Un estudio dirigido por la NASA halló que la temporada de deshielo del hielo marino ártico se alargó unos 40 días desde 1979, pero la tendencia se estabilizó cerca de 2010. El resultado importa porque revela un régimen más variable, donde el tiempo anual pesa más sobre un hielo hoy más fino y vulnerable.
El equipo analizó datos satelitales de 1979 a 2023. La mayor parte del aumento ocurrió antes de 2010 y se debió, sobre todo, a que el hielo empezó a congelarse más tarde, no a que comenzara a derretirse antes en primavera.
Durante la rápida pérdida de hielo de la década de 2000, el océano oscuro quedó más expuesto y absorbió más luz solar. Esa energía retrasó la congelación. Desde 2010, los cambios en las nubes redujeron la luz que llega a partes del océano Ártico, mientras tormentas y vientos ganaron peso sobre un hielo más joven y fino.
✅ La pausa no significa que el clima haya dejado de afectar al Ártico: la región sigue calentándose casi cuatro veces más rápido que el promedio mundial. El límite clave es temporal: el hielo grueso al norte de Groenlandia y del archipiélago ártico canadiense aún puede adelgazar y abrir otra etapa de pérdida rápida. Falta saber si esta estabilidad durará.



