🔬 Los relojes y anillos inteligentes ayudan a estudiar la salud, pero sus datos pasan por empresas ajenas al equipo investigador. En una entrevista con Nature, Wuyou Sui, de Western University (Canadá), advierte sobre riesgos para la privacidad y el control de datos. También señala algoritmos difíciles de evaluar.
Para Sui, los riesgos más urgentes son qué datos usan las empresas y quién puede acceder a ellos. Los registros revelan hábitos diarios y el estado físico de quienes participan. Entre los riesgos figuran el robo, la venta y el intercambio de esos datos con anunciantes, aseguradoras y otras empresas.
Su equipo exploró cómo aprovechar los recuentos de pasos de aplicaciones comerciales y los registros de actividad de visores de realidad virtual. En ambos casos, no podía comprobar por su cuenta cómo calculaban la frecuencia y la intensidad del movimiento. Un recuento erróneo podría llevar a dar consejos de ejercicio inadecuados, como pedir a alguien que duplique sus pasos.
Sui también describe el uso de chatbots para preguntar por metas de ejercicio o barreras físicas. Sus respuestas, junto con los registros del dispositivo, pueden ayudar a adaptar el apoyo a cada participante. Pero al usar sistemas comerciales, los investigadores tienen menos control sobre cómo funcionan y recopilan datos que con modelos propios.
✅ Los dispositivos permiten estudiar hábitos de salud con herramientas que muchas personas ya usan. Aprovecharlos exige atender los riesgos para quienes participan: el equipo investigador no controla dónde terminan los datos ni cómo se usan.
⚕️ No es consejo médico.


