🔬 La luz zodiacal —apodada «falso amanecer»— es luz del Sol dispersada por el polvo que flota en el sistema solar interior. Esta semana, con luna nueva el 10 y 11 de septiembre, quienes viven en latitudes medias del norte tienen una de las mejores ventanas del año para verla antes del alba, según relata un colaborador de space.com.
El fenómeno aparece como una pirámide difusa que sube desde el horizonte, ancha abajo y estrecha arriba. Puede quedar más tenue que la Vía Láctea y no tiene bordes duros, así que pasa desapercibida con facilidad. El polvo se concentra en torno al plano donde orbitan los planetas, y desde la Tierra lo vemos de canto, a lo largo de la eclíptica: el camino que siguen el Sol, la Luna y los planetas entre las constelaciones del zodiaco.
Cómo mirar: hace falta un horizonte este despejado —mejor sobre el mar— y cero luz artificial. Sal antes de que empiece el crepúsculo astronómico y dale a tus ojos entre 20 y 30 minutos para adaptarse a la oscuridad. El resplandor llega a unos 30 o 40 grados de altura. ¿Cómo distinguirlo del brillo de un pueblo lejano? La luz urbana forma una cúpula redondeada sobre un punto del horizonte; la zodiacal se alza en diagonal, casi vertical.
Cómo fotografiarla: trípode y gran angular de 14–24 mm, con bastante cielo del este y un primer plano sencillo que revele el triángulo. Punto de partida: f/2.8, ISO 1600 y tomas de 10 a 20 segundos, aunque el brillo del cielo y la luminosidad del objetivo lo cambian todo. Dispara en RAW, enfoca a mano sobre una estrella brillante y encadena varias imágenes.
La semana trae más: el 14 de septiembre, una fina Luna creciente junto a Venus, muy baja en el crepúsculo del oeste; el 16 y 17, la Luna pasa cerca de Antares, la estrella rojiza del corazón de Escorpio; el 18, cuarto creciente y Venus en su máximo brillo como «estrella vespertina». Antes del alba, Orión y Sirio asoman por el este, junto a Júpiter y Marte sobre la eclíptica.
✅ Ver la luz zodiacal es ver el sistema solar mismo, revelado por el polvo que lo habita. El límite: no es un espectáculo inmediato. Nubes, calima y farolas arruinan el intento, y la cámara casi siempre la detecta antes de que tus ojos se convenzan. Toca madrugar, alejarse de la ciudad y tener paciencia.



