🔬 Un equipo de la UCLA vincula dos episodios de lluvia extrema en el oeste de Estados Unidos con un calor anómalo en la meseta tibetana, a medio mundo de distancia. Los eventos de 2017 y 2023 dejaron unos 6 600 millones de dólares en daños y al menos nueve muertos. El estudio aparece en Science Advances.
En diciembre de 2016 y en febrero de 2023, la meseta tibetana estuvo más cálida de lo habitual para esas fechas. Un mes después de cada pico de calor, California, Nevada, Oregón, Utah y Arizona recibieron precipitaciones récord. Los sistemas de predicción actuales, que se apoyan sobre todo en el estado del océano —El Niño y La Niña—, no vieron venir esas lluvias. Ambas ocurrieron en años de La Niña, cuando California suele quedarse seca.
¿Cómo viaja el calor tibetano hasta el Pacífico? Al calentarse la meseta se forma un contraste marcado con las regiones al norte y al sur. Esa perturbación avanza hacia el este por la corriente en chorro mediante ondas de Rossby —ondulaciones enormes de la atmósfera— y arma un tren de ondas entre el Tíbet y las Rocosas. Al llegar al Pacífico nororiental, la onda rompe. «Igual que una ola gigante al acercarse a la orilla», explica Yongkang Xue, primer autor y profesor de ciencias atmosféricas y oceánicas en la UCLA. Esa rotura intensifica los ríos atmosféricos, los corredores estrechos de vapor de agua que descargan sobre la costa oeste.
Matthew Huber (Universidad Purdue), ajeno al trabajo, lo llama «un caso de estudio muy concreto y de impacto». El calor extra sobre una montaña altera las ondas del chorro casi como si la montaña hubiera crecido. Su imagen: esas ondas son un motorista que salta una rampa, y hasta dónde llega depende de su velocidad y del tamaño de la rampa.
✅ Si el Tíbet entra en los sistemas de alerta temprana del oeste estadounidense, los avisos a las comunidades costeras podrían ganar margen frente a inundaciones que cuestan vidas y miles de millones. El límite: el análisis se apoya en dos episodios y en simulaciones, y es el primer trabajo de este tipo centrado en una temporada invernal. Falta comprobar que el vínculo se sostiene en otros años antes de llevarlo a la predicción operativa.



