🔬 Frank Culbertson, comandante de la Estación Espacial Internacional y único estadounidense fuera de la Tierra el 11 de septiembre de 2001, fotografió aquella mañana la columna de humo que se alejaba del bajo Manhattan. Disparó desde unos 400 kilómetros de altura, a bordo de la estación. Veinticinco años después, la imagen sigue siendo un documento estremecedor.
Aquel día, miembros de al-Qaeda secuestraron cuatro aviones de pasajeros. Dos se estrellaron contra las torres gemelas del World Trade Center, dos rascacielos de 110 plantas en el bajo Manhattan, con unos 17 minutos de diferencia; ambos edificios se derrumbaron. El tercer avión impactó contra el Pentágono, en Arlington (Virginia). El cuarto cayó cerca de Shanksville (Pensilvania) cuando los pasajeros se enfrentaron a los secuestradores. Murieron 2 977 personas, según el 9/11 Memorial and Museum.
Culbertson sobrevoló Nueva York poco después de que le contaran lo que ocurría en su país. En la base de la columna se aprecia lo que él describió como una «floración extraña»: una señal, apuntó, de que la foto se tomó en torno al derrumbe de la segunda torre o poco después. «Es horrible ver salir humo de las heridas de tu propio país desde un mirador tan extraordinario», escribió el 13 de septiembre.
En órbita supo que el piloto del avión estrellado contra el Pentágono era Charles «Chic» Burlingame, su antiguo compañero de escuela de vuelo. Cuando la estación volvió a pasar sobre el edificio, la tripulación vio el gran boquete abierto en un lateral. «Las lágrimas no caen igual en el espacio», escribió. En 2017 recordó otro detalle: en unas dos órbitas se borraron todas las estelas que suelen cruzar el cielo de Estados Unidos, porque los aviones quedaron en tierra. Solo quedaba una, rumbo al este sobre el Medio Oeste: el Air Force One, con el presidente Bush de vuelta a Washington.
✅ La foto no aporta un dato científico, sino un testimonio: enseña cómo se ve un suceso terrestre desde la órbita baja y cómo cambió el cielo cuando se detuvo el tráfico aéreo. Conviene leerla con cautela — la «floración» que Culbertson señala es su propia lectura de la imagen, no una medida, y el instante exacto del disparo no está confirmado.



