🔬 Nuevas simulaciones sugieren que la Luna pudo surgir apenas cinco horas después del choque entre la Tierra joven y el protoplaneta Theia. Un equipo liderado por Adeene Denton, del Southwest Research Institute, obtuvo ese escenario al modelar el choque. El resultado extremo depende de que ambos cuerpos estuvieran muy calientes, una condición cuya temperatura real no se conoce.
El equipo publicó el estudio en The Astrophysical Journal Letters. Sus simulaciones variaron las propiedades geológicas previas de la Tierra y Theia, con atención a la resistencia de sus materiales y a la dureza de sus superficies. Estudios anteriores se habían centrado sobre todo en las masas de los cuerpos que chocaron.
La temperatura fue el factor principal. Si ambos mundos aún tenían superficies blandas o fundidas, el impacto habría amortiguado el choque, conservado gran parte de los restos y permitido que la Luna se formara antes. Aun así, tras tomar forma, la Luna habría tenido un océano de magma que tardó cientos de millones de años en solidificarse.
✅ El trabajo sugiere que la resistencia de los materiales puede cambiar cómo se reconstruyen impactos planetarios antiguos y cómo se buscan exolunas. El límite es decisivo: cinco horas representa un caso extremo y no se sabe cuán calientes estaban la Tierra y Theia al chocar.



