🔬 Un consorcio internacional analizó cuestionarios y genomas de hasta 1,14 millones de personas y vinculó 1 260 variantes comunes con los cinco grandes rasgos de personalidad. El trabajo, publicado el 2 de septiembre en Nature, muestra que cada variante aporta un efecto diminuto y no permite predecir bien la personalidad individual.
El equipo del Revived Genomics of Personality Consortium reunió 46 cohortes, con entre 611 000 y 1,14 millones de participantes según el rasgo. Todas las personas respondieron cuestionarios usados para medir extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia.
Más de 800 de las variantes no se habían identificado antes. Las vinculadas a la responsabilidad pasaron de 3 a 131; las del neuroticismo, de 224 a 706. En conjunto, las variantes comunes explicaron entre cerca del 5 % y el 16 % de las diferencias entre participantes. En análisis de familiares, gemelos, padres y hermanos, el equipo halló pocas señales de que el entorno familiar compartido explicara esos vínculos.
Las correlaciones genéticas también conectaron los rasgos con fumar, el riesgo de infección por COVID-19 y la participación en estudios. Pero el investigador Michel Nivard, de la Universidad de Bristol, advierte que aún no está claro si la personalidad explica esas diferencias.
✅ El trabajo permite estudiar estos rasgos con una base genética mucho mayor. Sus límites son claros: los cuestionarios no son la única forma de medir personalidad y sigue el debate sobre cuánto la capturan; además, las asociaciones no prueban que un rasgo cause los vínculos con salud o estilo de vida.



