🔬 Un estudio publicado en Nature atribuye la casi ausencia de crecimiento del metano atmosférico entre 1999 y 2006 a un aumento del 1,4 ± 0,4 % en los radicales hidroxilo, sobre todo tropicales. El equipo vincula ese cambio al alza y desplazamiento hacia el sur de las emisiones de NOx. Así explica una pausa cuya causa seguía sin aclararse.
En los años noventa, el crecimiento del metano ya se había frenado. La expansión económica de comienzos de los 2000 elevó las emisiones humanas de metano, pero las redes globales no detectaron el aumento esperado en la atmósfera.
El equipo combinó simulaciones, mediciones de metano y datos isotópicos. Sus resultados sugieren que las emisiones de NOx crecieron y se redistribuyeron hacia regiones en desarrollo y los océanos, impulsadas por el crecimiento económico tropical y por más emisiones del transporte marítimo ligadas al comercio global.
Ese aumento de radicales hidroxilo amplificó la pérdida global de metano un 2,2 ± 0,7 % entre 2000 y 2006; en 2006 alcanzó un 3,7 ± 1,3 % respecto de 1999. Según el estudio, el refuerzo de esa pérdida equivalió al 136 % del crecimiento contemporáneo de las emisiones humanas de metano.
✅ El trabajo ayuda a entender por qué el metano no subió como se esperaba durante ese periodo y muestra que el lugar donde se emiten los NOx importa. El límite es que la atribución surge de combinar modelos y observaciones: las causas de la pausa habían sido inciertas y los resultados dependen de esos datos y simulaciones.



