El 2 de septiembre de 2016, Rosetta localizó a Philae, el módulo de la Agencia Espacial Europea perdido en el cometa 67P desde noviembre de 2014. Una imagen lo mostró de lado en una grieta rocosa y oscura, y resolvió dónde acabó tras su accidentado aterrizaje.
Philae, de tamaño parecido a una lavadora, descendió sobre 67P con arpones que debían anclarlo. No se desplegaron: el módulo rebotó dos veces y terminó en sombra, donde sus paneles solares no recibían luz suficiente. Sus baterías duraron 60 horas, aunque envió datos a Rosetta y mantuvo contactos esporádicos durante meses.
Rosetta buscó el módulo al rodear el cometa durante otros 22 meses. Tomó más de 80 000 imágenes mientras estudiaba 67P. Philae llevaba diez instrumentos y un taladro; pese a su corta vida, detectó compuestos orgánicos, según los científicos de la misión.
✅ Encontrar a Philae dio a la ESA una respuesta antes del final de la misión Rosetta. La imagen aclara su paradero, pero el módulo quedó sin energía para realizar observaciones científicas prolongadas.



