🔬 Un equipo de la EPFL construyó robots diminutos sin motores que usan ondas ultrasónicas para mover barcos de 5 centímetros y elevar microvoladores de hasta 1 milímetro. Sus cavidades huecas expulsan chorros de aire al resonar, una forma de generar empuje sin llevar una fuente de energía a bordo.
El principio es la resonancia de Helmholtz, estudiada en 1856 al intentar afinar instrumentos musicales. Es el mismo efecto que produce un tono al soplar sobre una botella. Al reducir los resonadores, el equipo llevó la frecuencia al rango ultrasónico, inaudible para las personas y más fácil de dirigir con precisión.
Los investigadores fabricaron las cavidades mediante impresión 3D de dos fotones y comprobaron su empuje con pruebas de laboratorio y simulaciones. En los barcos, varios resonadores apuntaban en direcciones distintas: al cambiar el tono de un altavoz cercano, podían girar a izquierda, derecha o avanzar recto. Otros diseños elevaron microvoladores como cohetes o hicieron girar palas diminutas.
✅ El trabajo sugiere una vía para fabricar actuadores a escalas donde los motores encuentran límites por sus imanes, bobinas y ejes. Los autores también plantean manipular objetos en el aire o crear superficies flexibles que respondan a una frecuencia. El límite: por ahora es una base de diseño; faltan sistemas aplicados de control y navegación.



