🔬 Las inundaciones repentinas junto a la frontera entre Nepal y el Tíbet pudieron originarse tras el colapso de hielo y roca de un glaciar, según análisis preliminares del USGS y expertos. El nivel del río Trishuli subió 9 metros en 30 minutos; la catástrofe dejó más de 330 muertos y 1 500 desaparecidos.
Jon Tunnicliffe, Universidad de Auckland, señaló que no parece que una lluvia intensa disparara el episodio. Las imágenes satelitales sitúan la entrada de hielo y roca en el valle del Lhende Kola a unos 5 200 metros. El impacto produjo una señal sísmica de magnitud 5,2, que el USGS confundió al principio con un terremoto.
El material pudo bloquear de forma temporal el río y liberar después una crecida mayor. Tunnicliffe llama a esa secuencia «cadena de peligros»: una falla en una ladera glaciar puede convertirse en avalancha de hielo y roca, frenar un río y acabar en una riada con sedimentos que viaja decenas de kilómetros.
✅ El riesgo puede seguir después de la primera crecida: los depósitos pueden elevar el cauce, desviar el agua o formar diques pasajeros. Hay aviso de posibles nuevas crecidas y deslizamientos, pero aún no se conoce por qué falló ese glaciar ni puede atribuirse este caso por completo al cambio climático.



