🔬 Reparar un teléfono, una impresora o un tractor puede ser inviable en Estados Unidos por barreras legales y técnicas que, según Oana Godeanu-Kenworthy, Miami University, hunden sus raíces en el miedo de Hollywood a las copias en video. La clave fue una ley de 1998: la DMCA.
Durante décadas, reparar aparatos electrónicos y electrodomésticos dejó de ser una opción real para muchos usuarios, sobre todo cuando incluyen software propietario. El artículo cita ejemplos extremos: una impresora puede costar casi lo mismo que un cartucho de tinta, el Departamento de Defensa no puede reparar ciertos sistemas que compra y John Deere no permite a agricultores acceder al software necesario para arreglar tractores y cosechadoras.
La cadena histórica empieza con las videograbadoras. En 1976, los estudios llevaron a Sony a tribunales porque creían que los VCR alentaban infracciones de copyright. La Corte Suprema de EE. UU. falló en 1984 que grabar TV para uso personal no violaba la ley, y amplió el «fair use». Hollywood respondió con cerraduras técnicas: primero el DVD, luego sistemas de gestión de derechos digitales.
La DMCA, firmada en 1998 por Bill Clinton, dio marco legal a esas cerraduras y penalizó burlar protecciones tecnológicas. Al extenderse los microchips y el software propietario a juguetes, lavavajillas y maquinaria agrícola, los reparadores externos quedaron expuestos a infringir derechos del fabricante si alteran o saltan ese software.
✅ El efecto no es solo económico: Estados Unidos produce unos 19,5 kg de residuos electrónicos por persona al año y solo recicla el 25 %. El límite del análisis es que rastrea una historia legal y cultural, no mide por sí solo cuánto daño causa cada traba. Aun así, ayuda a entender por qué el derecho a reparar une hoy proyectos de ley de ambos partidos, aunque los grupos industriales se oponen.
Fuente: livescience.com



