🔬 Al calibrar MOTHRA en Chile, un equipo detectó 22 arcos de gas en el halo exterior de la nebulosa de la Hélice, a 650 años luz. Los arcos sugieren que sus restos se erosionan al entrar en el medio interestelar, un proceso que el Sol seguirá dentro de unos cinco mil millones de años.
La estrella central de la Hélice agotó el hidrógeno de su núcleo. Sus capas externas se expandieron y formaron una nebulosa planetaria, mientras su núcleo inerte se convirtió en una enana blanca. La nebulosa brillante mide 5,7 años luz de lado a lado; el halo que la rodea se extiende aún más.
Los 22 arcos, completos o parciales, son choques de proa: grumos de gas expulsado que avanzan contra el gas entre las estrellas. Cerca de la estrella son grandes, finos y definidos; más lejos son pequeños, difusos y fragmentados. El equipo estima que ese material puede persistir unos 10 000 años tras encontrarse con el medio interestelar antes de dispersarse.
✅ La observación permite seguir el paso de restos estelares reconocibles hacia el gas del que nacerán otras estrellas. También muestra un ciclo que espera al Sol. El límite es que se trata de un solo objeto y que el tiempo de supervivencia del gas es una estimación del equipo.



