🔬 Muestras de los asteroides Bennu y Ryugu, y observaciones de nubes moleculares, han revelado nucleobases, aminoácidos y más de una docena de moléculas prebióticas. Estos hallazgos indican que varios ingredientes asociados con la vida pueden formarse en el espacio, aunque no equivalen a detectar vida ni resuelven cómo surgió.
Bennu, cuyas muestras llegaron a la Tierra en 2023, contenía las cinco nucleobases del ADN y el ARN, además de 14 de los 20 aminoácidos que usan los organismos. Ryugu también aportó las cinco nucleobases, incluida la uracila, presente en el ARN.
La radioastronomía amplía la búsqueda hacia regiones lejanas. De las 350 moléculas detectadas en el espacio, unas 180 son moléculas orgánicas complejas: compuestos con carbono y seis átomos o más. Sergio Ioppolo, de la Universidad de Aarhus, estima que cerca de 30 son candidatas prebióticas. En nubes moleculares del centro de la Vía Láctea, el equipo de Izaskun Jiménez-Serra detectó más de una docena, entre ellas el azúcar de cuatro carbonos erythrulose.
Identificar moléculas grandes resulta difícil: sus líneas espectrales se superponen y dejan de ofrecer una huella clara. Por eso los sondeos podrían estar pasando por alto muchas especies.
✅ El siguiente objetivo incluye azúcares mayores, como la ribosa, que forma parte del ARN, y moléculas aún más complejas en muestras devueltas a la Tierra. El límite es clave: hallar estos compuestos no confirma vida fuera de nuestro planeta ni permite saber si el proceso que la formó ocurrió en otro lugar.



