🔬 El telescopio James Webb y ALMA detectaron LID-1166, dos agujeros negros supermasivos que se alimentan dentro de una galaxia en fusión cuando el universo tenía 1 300 millones de años. Están a solo 4 900 años luz de distancia y el hallazgo apunta a cómo estos objetos pudieron crecer tan rápido.
LID-1166 apareció primero como una fuente de rayos X en el sondeo Chandra COSMOS Legacy, pero ni las imágenes más profundas del telescopio Hubble la detectaron. El equipo usó el espectrógrafo NIRSpec de Webb y encontró dos fuentes compactas y brillantes separadas por 1,5 kilopársecs.
Ambas mostraron señales espectrales de gas que gira a gran velocidad, propias de agujeros negros en alimentación. ALMA también detectó una gran reserva de gas frío ligada a cada núcleo activo. Eso sugiere que ambos residen en los centros de dos galaxias a punto de fusionarse, y descarta escenarios en los que uno hubiera sido expulsado sin gas a su alrededor.
✅ LID-1166 ofrece una ventana a la fase en que las fusiones galácticas acercan y alimentan agujeros negros supermasivos. Puede ayudar a estudiar su rápido crecimiento temprano, pero hace falta un análisis de seguimiento que descarte que una sola fuente y un brillo residual imiten a dos agujeros negros separados.



