🔬 Un equipo dirigido por Wei Ji, de la Universidad de Pekín, convirtió un imán levitante de menos de un milímetro en un magnetómetro que podría detectar las señales ultradébiles de la actividad eléctrica cerebral. El diseño acerca el sensor a la muestra hasta unos cientos de micrómetros y busca reducir la complejidad de estos instrumentos.
Los magnetómetros SQUID requieren temperaturas cercanas al cero absoluto y criogenia. Los dispositivos SERF necesitan un blindaje casi perfecto frente a interferencias externas. Ambos requisitos alejan el instrumento de la muestra. El nuevo sensor también es varios órdenes de magnitud más sensible que otro tipo de magnetómetro hecho con diamante.
El equipo suspendió el imán sensor entre otro imán situado arriba y un diamagneto debajo. Ese material genera un campo opuesto que empuja y estabiliza el sensor. Un láser registra sus cambios de orientación al reflejarse en él; todo el montaje cabe en una cámara de vacío del tamaño aproximado de un recipiente Tupperware.
✅ Al acercar el sensor a la muestra, el dispositivo podría servir a la investigación biofísica de señales cerebrales débiles. Pero su precisión depende de una cámara de vacío y de reducir campos y vibraciones: incluso una lámina fina de aluminio puede aportar 100 femtoteslas de ruido.

