Una red de telescopios, incluido el recién activado Observatorio Vera C. Rubin, siguió una supernova a 500 millones de años luz desde su destello inicial de rayos X. Dos equipos confirmaron su «ruptura de choque», una señal que solo se ha visto en otra explosión estelar durante los últimos 20 años.
El Einstein Probe de China detectó el fogonazo en marzo. Telescopios en tierra respondieron dentro de una hora y el instrumento DESI identificó el evento como una supernova Ic-BL. Este tipo incluye chorros de materia que viajan cerca de la velocidad de la luz, pero no apareció ningún estallido de rayos gamma. El equipo plantea que un chorro pudo quedar bloqueado por la estrella o por materia a su alrededor.
Los datos de archivo mostraron una fuente azul donde luego estalló la estrella. Era una Wolf-Rayet de unas 20 masas solares, que había perdido casi todo su hidrógeno y expulsaba grandes trozos de hidrógeno y helio antes de colapsar. Esas capas ayudaron a trazar su entorno antes del estallido.
✅ La campaña permite seguir tres partes del evento: el destello de rayos X, la supernova y su choque con la materia que la estrella había expulsado. El límite es claro: se trata de un solo caso; aún falta observar más rupturas de choque para saber si otras estrellas despojadas siguen el mismo patrón.



