🔬 Un estudio publicado en Science Advances sugiere que Larisa y Galatea, dos lunas interiores de Neptuno, podrían haberse formado con restos de mundos helados destruidos hace mucho tiempo. El James Webb detectó en ellas minerales de arcilla, una pista de que el material pudo venir del interior cálido de cuerpos mayores.
Tritón, la mayor de las 16 lunas conocidas de Neptuno, concentra más del 99 % de la masa lunar del planeta. Su órbita va en sentido contrario al giro de Neptuno, lo que lleva a los investigadores a plantear que fue capturada desde el sistema solar exterior. Esa captura pudo haber deshecho lunas que ya orbitaban el planeta.
El equipo analizó luz del infrarrojo cercano de Larisa, Galatea y Proteo, además de los anillos, con el telescopio James Webb. Larisa, Galatea y los anillos contienen filosilicatos ricos en magnesio, minerales que requieren calentamiento prolongado y agua líquida para formarse. No detectaron hielo de agua en las tres lunas ni en los anillos.
✅ El resultado abre una posible ventana al material interno de antiguos mundos helados, hoy expuesto tras un choque catastrófico. Pero sigue siendo una hipótesis: los minerales también pudieron proceder de un planeta enano despedazado por la gravedad de Neptuno. Además, no se sabe dónde quedó el hielo y Proteo no mostró estas arcillas.



