🔬 La NASA cargó hidrazina en el telescopio espacial Nancy Grace Roman el 25 de julio y mantiene su despegue previsto para el 30 de agosto a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX. El observatorio aspira a generar más de 500 terabytes de datos cósmicos cada año y a observar grandes zonas del cielo infrarrojo.
La NASA indicó que el combustible alimentará dos tipos de propulsores. Estos deben mantener al observatorio en su órbita prevista alrededor de L2 y orientar sus paneles solares hacia el Sol. L2 está a un millón de millas de la Tierra y permite gastar menos combustible para conservar la posición.
Roman no verá tan lejos como el telescopio James Webb, pero ambos trabajan con luz infrarroja. Su instrumento de campo amplio podrá crear imágenes 50 veces más extensas que las de Webb. El equipo espera estudiar muchos movimientos de galaxias, ver miles de supernovas y buscar objetivos para observaciones más detalladas.
✅ Si el lanzamiento se cumple, Roman puede complementar a Webb al abarcar regiones mayores y localizar objetivos o sucesos breves que su vista más estrecha podría perder. El límite es claro: la fecha de despegue y el rendimiento previsto aún dependen de que la misión salga según lo planeado.



