🔬 Modelos de supercomputadora dirigidos por Kirill Batrakov, de la Universidad de Durham, sugieren que el disco espiral de la Vía Láctea pudo girar 90 grados tras una historia de fusiones. El resultado ayudaría a explicar por qué su halo de estrellas viejas rota despacio y quizá habría alterado la órbita del sistema solar.
La misión Gaia de la Agencia Espacial Europea midió el movimiento de las estrellas del halo y halló que rotan más despacio que el material del disco. El equipo siguió durante miles de millones de años la evolución de 25 galaxias parecidas a la Vía Láctea. Las que tenían halos lentos también habían sufrido fusiones frontales y un giro de su disco.
Los autores vinculan ese patrón con la colisión de la Vía Láctea con Gaia-Sausage-Enceladus, una galaxia enana que impactó hace entre 8 000 y 11 000 millones de años. Esa fusión lanzó estrellas al halo en trayectorias desalineadas con el disco. Si el disco cambió de orientación, el halo habría tardado en acompasarse con él.
✅ El trabajo abre la posibilidad de que la trayectoria solar alrededor del centro galáctico no siempre fuera como hoy. Pero los modelos también muestran giros de disco sin fusiones, y el equipo aún no sabe qué mecanismo ocurrió en la Vía Láctea. Hará falta estudiar cómo se producen esos giros.



