🔬 Un equipo internacional creó en fibra óptica un análogo de agujero negro hecho con luz y observó radiación de Hawking junto con su «reacción de vuelta». El experimento, publicado el 1 de julio en Nature, ofrece una mirada de laboratorio a un brillo que los astrónomos no han visto en agujeros negros reales.
La radiación de Hawking une tres ideas que suelen chocar: física cuántica, relatividad general y termodinámica. Stephen Hawking predijo que los agujeros negros deberían emitir un brillo térmico muy tenue, pero detectarlo en el cosmos queda fuera de alcance por lo débil que sería.
El equipo usó un pulso láser intenso y ultracorto dentro de una fibra fotónica de cristal, un hilo de vidrio con canales de aire. Ese pulso cambió un poco cómo el vidrio desviaba la luz y creó un frente móvil. Cuando un segundo pulso, más débil, ya no pudo seguirlo, apareció un horizonte artificial.
La señal clave salió en ultravioleta: fotones de unos 233 nanómetros, los «compañeros» de Hawking más allá del horizonte. El brillo tuvo temperatura definida y un espectro que caía hacia frecuencias más altas, justo como predecía Hawking. Además, el pulso principal cambió una pequeña parte de su luz a otro color; esa asimetría marcó el retroceso energético del análogo.
✅ El trabajo sugiere que los análogos ópticos pueden poner a prueba ideas de agujeros negros que no se pueden medir en el cielo. El límite es claro: no es un agujero negro real, sino un sistema de laboratorio que obedece ecuaciones parecidas. El equipo aún usó luz láser ordinaria; su siguiente paso será llevar el experimento al régimen cuántico.



